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El amigo Macri

Politica

La deuda, ida y vuelta. Los buitres y el “estado de necesidad” del gobierno argentino.

b_650_1000_16777215_0___images_stories_corso_1.jpgPor Ricardo Aronskind (Tiempo estimado de lectura 4´)

Siempre conviene recordarlo: no habría buitres, ni habría Griesa, si no hubiera habido gobiernos que se ocuparon explícitamente de endeudar al país. La última dictadura cívico militar engendró el problema, que después contribuyó al desmoronamiento del primer gobierno democrático. Los endeudadores neoliberales volvieron al poder de la mano del menemismo, que llevó al endeudamiento al borde de la incapacidad de pagar. El proceso fue completado por el gobierno de la Alianza. Al kirchnerismo le tocó manejar el desastre de endeudamiento, default, juicios internacionales, presiones del FMI, etc. Alivió considerablemente el problema, y redujo el nivel de dependencia financiera del país, pero persistieron varios flancos abiertos. Uno de ellos eran los tribunales de Nueva York, y por allí embistieron los ultra especuladores, con notable éxito.

Se logró sensatamente neutralizar la cláusula RUFO, que hubiera llevado la deuda argentina a niveles abrumadores, y se enfrentó a la ofensiva de los buitres con dignidad, pero sin poder evitar que el juez Thomas Griesa lograra trabar el normal desenvolvimiento financiero de la Argentina.

El cambio de gobierno en Argentina ha modificado notablemente el comportamiento de –casi– todos los actores. La alianza gobernante se ha mostrado sumamente amigable con “los mercados” haciendo una propuesta que prácticamente duplica lo ofertado por el gobierno anterior. Algunos súper especuladores ya han aceptado el ofrecimiento, lo que muestra también un cambio de ese lado del mostrador. El “mediador” designado por el juez ha visto positivamente la oferta argentina. El gobierno norteamericano ha manifestado también su beneplácito por la actitud argentina, lo que puede constituir un dato político que incida en próximas decisiones judiciales.

En ese clima de alegría (a costa del bolsillo de los argentinos), el gobierno ha solicitado al juez que levante las restricciones para que el país pueda acceder nuevamente a los mercados financieros internacionales para poder endeudarse libremente. Griesa decidirá próximamente. Sin embargo, dos de los principales fondos buitres, a pesar de la ventajosísima propuesta argentina, no la han aceptado. ¿Por qué esa obstinación?

Una posibilidad de respuesta a estos interrogantes se encuentra en la lectura que estarán haciendo los buitres del “estado de necesidad” del gobierno argentino.

A diferencia del gobierno anterior, cuya política macroeconómica no reposaba centralmente en el endeudamiento externo, pareciera que la alianza PRO-UCR apuesta a esa vía financiera para activar la economía argentina, y así poder llegar en condiciones tolerables a las próximas elecciones legislativas.

En vez de apoyarse en el ahorro local para impulsar la actividad económica, la actual administración ha comenzado la gestión atacando severamente el mercado interno, vía caída del salario y del consumo, logrando así una redistribución del ingreso hacia diversos sectores propietarios. Si bien esto puede ser aplaudido por el gigantesco aparato mediático que responde al establishment, con recesión y crisis no se ganan elecciones.

Probablemente el actual gobierno apueste en el mediano plazo a realizar obras públicas, financiar viviendas para la clase media y sostener presupuestos provinciales deficitarios, todo con nuevo endeudamiento externo.

Los buitres recalcitrantes saben que tienen en su mano la llave para que el gobierno macrista pueda reendeudar al país para financiar políticas expansivas. Con ello mejorará sus chances electorales, cimentará nuevas alianzas políticas, y de paso atará nuevamente a la Argentina al mecanismo infernal de las finanzas internacionales.

¿Qué precio estará dispuesta a pagar una administración que ve en el endeudamiento externo un pilar fundamental de su política económica? Singer y sus amigos miran las jugosas ofertas que ya se han hecho, e intuyen que hay mucho más para extraer del amigo Macri. La implacable lógica buitre, y la lógica endeudadora local pueden crear un escenario en el que a la actual gestión no le quede el menor espacio para fingir que “se negoció con dureza”, lo que complicará también la convalidación parlamentaria de la capitulación previsible.

Los montos son aún imprecisos, pero todo el chiste puede llegar a costarle al país entre 12.000 y 15.000 millones de dólares, independientemente de nuevos juicios que puedan ocasionarse en los “imparciales” tribunales norteamericanos. Una negociación lesiva de los intereses nacionales, sin embargo, no es el problema principal. Lo que debería preocupar más a la opinión pública es el objetivo estratégico, que es volver a los festivales de endeudamiento improductivo, que tanto éxito de corto plazo tienen, para luego desembocar en violentas convulsiones económicas y sociales, como nos enseña nuestra historia reciente. El camino al endeudamiento nunca está plagado de buenas intenciones.

 

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Comentarios   

 
0 #1 Maru 23-05-2016 23:24
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